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Política

La mayoría absoluta del Partido Popular el 12 de marzo del 2000, donde un PSOE cuyo candidato, Joaquín Almunia, había perdido millón y medio de votos respecto a las anteriores elecciones cuatro años antes, y 16 escaños, le hicieron dar un paso desconocido en los tiempos presentes: Presentó su dimisión y se retiró a la vida privada hasta que en el 2004 José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, lo nombró vicepresidente y responsable de la cartera de Competencia.
Llevamos meses observando las reacciones totalitarias de políticos podemitas cuando algún periodista le realiza una pregunta incómoda, como las referencias a Venezuela de sus líderes. Incluso Pablo Iglesias actúa como un auténtico hipócrita negando afirmaciones que están grabadas y corren por las redes gracias a YouTube y demás inventos del siglo XXI.
No me imaginaba que Pedro, Pablo y Albet peregrinaran a Torrejón para confesarse ante el jefe del Imperio, ante el presidente Obama, durante unos escasos minutos. Sólo el tiempo mínimo, pero suficiente, para volver a Madrid a contar que han visto y tocado la mano del Todopoderoso. Quienes fueron testigos dicen que hasta el coletas babeaba de ilusión.
Entre los muchos análisis que se pueden hacer acerca del resultado de las elecciones del domingo, la pérdida de influencia de la izquierda y de la izquierda-a-la-izquierda-de-la-izquierda es, acaso, el más significativo y, para muchos, preocupante. Quien suscribe hace tiempo que piensa que la delimitación de los márgenes entre centro, centroderecha y centroizquierda es prácticamente imposible, y que los perfiles de la derecha ‘civilizada’ y de la izquierda dentro del sistema, que son las que se incluyen en el arco político español, se detienen en la frontera de Bruselas, donde toda voluntad se impone por encima de ideologías convencionales.
Estos días son de infarto para muchos políticos, empresarios y miembros de la carrera judicial con cuentas en sociedades offshore. Todos están pendientes de que el club de periodistas españoles que desmenuzan los papeles de Panamá tenga a bien señalarles. De hecho, algún alto cargo político del Gobierno de Soraya, con despacho de asesoría reconocido, ya se ha blindado.
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