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Jorge Molina

Con los viernes sociales, las contrapartidas a independentistas, nacionalistas y apoyos de filoterroristas nos obligan a analizar nuestro pasado y futuro inmediato.

De repente todo el mundo se acuerda y reconoce que existen territorios de una, dos y tres velocidades dentro de nuestros país. ¡Los milagros de las elecciones!

Estamos en plena precampaña electoral y empiezan a desvelarse algunos candidatos.

La convocatoria de elecciones generales marca el final de una legislatura.

No parece una de las preocupaciones sociales, en estos momentos, reabrir la memoria histórica y si añadimos el anuncio de elecciones generales es un tema secundario, a pesar de la opinión de algunos políticos.

Somos una sociedad moderna y avanzada en la que todavía tenemos retos importantes que solucionar para alcanzar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Lo analizable, lo cuestionable es si estamos acertados en algunos planteamientos.

La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y los cambios que han anunciado que han anunciado nos han sonado a una más de las fake news tan de moda.

Esta mañana parecía que mi marino andaba en un tránsito filosófico y cultural porque empezó preguntándome…
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En medio del rifirrafe político se echan de menos propuestas transformadoras y el compromiso real para encararlas.

La convocatoria de elecciones generales marca el final de una legislatura.

Escuchando las declaraciones de los políticos catalanes en el Supremo y sus intentos de presentarse como mártires de la libertad y la democracia, podemos acabar pensando que las ideas más irracionales son verdad.

Nos sorprenden algunas comparecencias y manifestaciones de políticos: lo que hoy sostienen es justo lo contrario a lo que declaraban pocos días antes. A eso se le puede añadir su incapacidad de dialogar con integridad para llegar a acuerdos reales que antepongan los intereses generales a los partidistas.

El ruido que producen los políticos con sus navajeos y descalificaciones llenan los telediarios y los titulares de los periódicos —y rotulan la actualidad— mientras que parecen no existir otros problemas más allá de lo que ellos marcan. Con la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) se defiende que con ello se protege a las capas más bajas de la sociedad, pero detrás hay muchas más cosas.

Esa fue la frase de esta mañana de mi amigo. Continuó diciendo: ¡La política me importa un pimiento!

Mi buen marino siempre necesita dar un largo sorbo a su café antes de iniciar su cháchara, siempre lúcida y punzante.