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Pablo Iglesias

En opinión de diversos intelectuales, son legión los dirigentes de partidos de izquierda, quienes a lo largo de su carrera política, experimentan un permanente deslizamiento hacia la derecha en cuanto a tendencias y perfiles se refiere.

No me creo que el delfín Íñigo Errejón traicione a su amado Pablo Iglesias. No me creo que traicione a Podemos y caiga en las garras de la comunista Carmena rompiendo su partido.

Si el entusiasmo de Podemos en el hemiciclo del Congreso tras ganar Pedro Sánchez la moción de censura pudo parecer tan exagerado que hasta los propios socialistas se miraban entre sí con evidente desconcierto, lo que ha ocurrido después invita a pensar que entre los dos líderes de la izquierda existe algo más que amistad interesada, existe un acuerdo político.

Nadie promueve ni financia un referéndum si no es para ganarlo. Afirmación que encaja perfectamente con el organizado por el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, menos en el capítulo pecuniario por entender que todo el esfuerzo publicitario en redes sociales habrá corrido a cargo de los fondos del partido.

Resulta pueril que tanto Pablo Iglesias como su compañera Irene Montero, Secretario General y Portavoz de Podemos respectivamente, se sorprendan por el estupor provocado entre sus propias filas por la tan criticada adquisición de un chalet en Galapagar cuyo costo supera los 600.000 euros.

Lamentable y mediocre discurso el pronunciado días atrás por el presidente de la Generalidad, cuyo contenido evidenció la ramplonería dialéctica de su autor.
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Me cuenta un pajarito que Pablo Iglesias y sus secuaces andan partidos de la risa. No se pueden creer la suerte que han tenido con el cambio de foco en la prensa española.

Me da en la nariz que Pedro Sánchez ha conseguido con su “ministro plenipotenciario” Pablo Iglesias calmar a los de la República Catalana, porque eso es lo que se creen que es, un estado independiente, los seguidores de ese nazi conocido por su diminutivo Quim, llamado Joaquín Torra.

El fundador del partido de la gente, de los pobres, tendrá el lunes su Audi oficial, porque Pedro le nombrará ministro como estaba acordado desde el pasado mes.

De todo hay un antes y un después. De todo. Y tras el paso al club de la casta por parte de la pareja Pablo Iglesias y su manceba, con chalé frente a Torrelodones, piscina de diseño, casita para invitados, y demás exquisiteces propias de ricos, no de trabajadores, se desmorona el partido político que prometió el cielo y ha resultado ser como todos. Y si no ha acariciado la corrupción, aún, es porque no ha gobernado ocho años seguidos.